domingo, 28 de septiembre de 2014

La riqueza y pobreza en el personaje femenino de la obra de Miguel de Cervantes Saavedra: "El Celoso extremeño".

El tema principal de la obra son los celos; sin embargo éste monstruo que tortura al ingenuo amante se convierte a veces en tragedia (Othello) o bien, en reconocimiento de tal padecimiento, quizás ese reconocimiento del error sea una manifestación de lo que es el amor (El celoso Extremeño).
La obra de Cervantes sigue vigente, es un ejemplo de la pobreza del alma, de la acumulación de bienes que serán la causa de males, males que se reflejan a través de la opulencia. El pobre de Carrizales desde el inicio de la obra es víctima de su pobreza, de ahí que lo quiera sustituir por medio de acumular riquezas; se va a Filipinas a hacer fortuna, no de manera lícita sino que se va con la calaña de su sociedad, es el hijo pródigo.
A su regreso siente la necesidad de heredar sus bienes, es celoso de su riqueza; el temor lo tiraniza y quiere ocultar el fruto de su esfuerzo, como ocultos son sus miedos, ¡No vaya ser que un ocioso, un vago sin oficio y beneficio, inesperadamente disfrute del esfuerzo de Carrizales! esfuerzo que le costó ganarse sus bienes materiales, producto de sus males existenciales, y es precisamente lo que desdeña el celoso extremeño, la pérdida de su bien amada Leonora como lo haría en la actualidad un celoso extremoso, verse ofuscado por un mejor partido, por una mejor posición social y económica, por la fama.
Desgraciadamente el viejo Carrizales fue victima de aquello que tanto se cuidaba; cayó rendido al instante de ver a la joven y hermosa Leonora; éste pobre viejo se halló ante su mayor riqueza: quizá Leonora ostentaba un par de esmeraldas que miraron a Carrizales y ahogado entre un mar de suspiros, más codiciaba a la joven Leonora, oro su cabello, perlas los dientes, columnas de mármol sus hombros y de alabastro el cuello, en fin, toda la riqueza acumulada en una niña cuyos padres carecían del bien material.
Si en un momento le preocupó a Carrizales su riqueza, por lo cual pensó en ocultarla por el miedo a que un astuto holgazán llegara a hacer uso de ella; pues lo mismo hizo con su más preciada Joya Leonora. Joya que es un vocablo de orígen francés joie> joyau y que significa alegría a diferencia del significado en español que significa. 1. Adorno de oro, plata o platino, con perlas o piedras preciosas o sin ellas, usado especialmente por las mujeres. 2. cosa que se da por reconocimiento o como premio de un servicio... (DRAE). y que es el adorno y alegría de Carrizales, alegría que será tristeza. Esta joya fue ocultada en aquella casa donde no se mencionaba nada que tuviera qué ver con el género masculino. El miedo de carrizales no se hizo esperar, es decir, un ocioso astuto cuya vida había sido creada desde el momento en que Carrizales lo pensó; aquél joven que su único trabajo consistía en la holgazanería, movido por la curiosidad de saber qué riqueza se ocultaba en tan cerrada casa, ocupó su ociocidad para idear el plan perfecto para poder entrar. Logró cual Orfeo conmover con el sonido de su guitarra al eunuco para entrar poco a poco a la casa de Carrizales. Así, pacientemente tuvo la delicadeza de ir conmoviendo con el embrujo de sus palabras a la ingenuidad de los habitantes de la casa; sabía que Carrizales era un impedimento para poder lograr su deseo; así que mientras el sueño realizado de Loaysa parecia no terminarse, Carrizales despertaría de su sueño para vivir su peor pesadilla; cuando ya estaba por lograr su plan con maña, pues se tomó la molestia de convencer a otra doncella para poder yacer junto a Leonora, prometiendo hacer lo mismo con la otra doncella, justamente al despetar Carrizales y al no ver su preciada joya, la buscó como loco, los dos jóvenes yacían acostados, se habían quedado dormidos, pues la inocencia de Leonora venció la insistente astucia y argucias de Loaysa, pero al verlos juntos Carrizales, su mayor miedo se transformó en ira, su ira en lástima, de no haber sido por un momento lúcido los habría desaparecido.
El celoso extremeño reconoció  haber sido el fabricador del veneno por el que estaba muriendo. Ya viejo  y cerca de la muerte, se arrepintió, la pobre Leonora lloraba, no fue culpable, sino víctima del valor que el viejo le dio, y su valor quizá fue el amor. ¿sintió culpa Leonora? Ella y él sólo conocieron el amor, él perdonando y reconociendo su error, ella, siendo casta y fiel.
Los celos es la casa donde se vive de manera egoísta pero donde también habitan los miedos.

Zaim EM, México DF,

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