domingo, 7 de septiembre de 2014

El tianguis

El tianguis

─No estoy del todo de acuerdo te lo digo, no creo que las cosas puedan soportar el efecto del tiempo sobre ellas, míralo así; todo en el mundo se transforma hasta llegar al grado de aparentar haber desaparecido, desde las simples y cambiantes nubes, hasta el perfil estoico y pétreo de las montañas ─decía el joven universitario a su compañero, intentando convencerlo, seducirlo con esa sabiduría ególatra e ingenua de la cual brotaban todo tipo de muecas intelectuales aprendidas del cine francés y que recalcaban su tesón bajo unas gafas gruesas; la misma y repetible forma de argumentar de aquellos que han mal leído un libro o han asistido a media clase de filosofía para luego creer que han comido y digerido a la naturaleza y a todos sus misterios; tenía lugar en una calle angosta, que nunca ancha era ese día aún más apretada por efecto de unas decenas de baratillos amontonados y varios cientos de seres transformando dinero en comestibles, ropa, juguetes, tecnología de dudosa calidad, información multimedia y cuantos más bienes necesarios para hacer sino confortable si llevadera por el paso temporal de la existencia la cotidianeidad monótona y acelerada de la vida urbana.
─!Qué no! Mira aunque las cosas cambien perduran, qué ¿Cómo? Me vas a decir, pues fácil en su esencia ─le contestó su compañero convencido de gozar una iluminación única decretando inocentemente para sí mismo que no había hilo negro capaz de anudarse en las entrañas de su pensamiento.
 ─¡Ja! La esencia, si la esencia no es más que un concepto, hasta las palabras y el lenguaje cambian continuamente…
─¡Exacto! Tienes razón, pero aunque los conceptos cambian conservan algo que los rememora en cualquier momento y lugar, es lo que les da cuerpo o significado digamos, por ejemplo digamos el amor…
─¡Jaja el amor! Bueno dale el amor, qué con el amor.
─Pues mira el amor, la forma en la que se le mira e incluso practica ha sido distinta a través de la historia y a través de cada cultura pero si piensas detenidamente lo que hace que se le siga llamando amor en todo ese lapso de tiempo es que se le comprende como la necesidad de crear un vínculo entre dos personas ya sea por tradición social, cultural o volitiva esa necesidad existe desde siempre.
─Pues no, no me convences, el amor es un invento de la razón, si los hombres lo inventaron un día puede no ser necesario, mira todo desaparece, dime ¿Qué vez aquí por ejemplo?
- Qué ¿Qué veo? Pues un tianguis.
– Sí y ¿Qué es un tianguis en la actualidad? Nada, comparado con el verdadero tianguis prehispánico; es más, esto que llamamos tianguis no es más que un concepto en decadencia, en unos años no habrá ningún tianguis en la ciudad ya lo verás y entonces de qué esencia podrías hablarme…
─Pero quedará su registro, ahí estará su memoria, ahí podrá mirarse lo que era un tianguis incluso si ya no existe físicamente; la esencia, su significado prevalecerá… ─un poco disgustado por su amigo esencialista y sus contraejemplos de mal gusto y otro tanto porque su estómago eleático reclamaba su atención, el estudiante cortó amistosamente el flujo de la conversación para en otro momento poder ser retomada, poniendo sus ojos en la comida china y queriendo disimular su derrota a medias, con orgullo dijo a su amigo ─anda, anda que yo te invito ésta, pero de verás que hasta el sol desaparecerá un día y cuál historia y cuál nada, que mira, que mejor mañana le hablamos a esas de letras clásicas que sino se nos va ir el semestre…
Arriba el sol inmutable, escuchaba a ambos con la paciencia de los dioses, cierto era su destino, pero lejano para una humanidad y eterno para una simple vida… él, que había marcado el ritmo de las fiestas prehispánicas donde las comunidades se aglomeraban ordenadamente entre nubes de incienso y danzas coloridas en explanadas al aire libre… miraba tiernamente a un enjambre de personas recrear el mismo espectáculo, repetir el mismo ritual en el acto de vincular sus manos y sus palabras, de celebrar en el intercambio de su trabajo los frutos de la jornada… el intangible significado de la existencia.
Daniel VO.

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